miércoles, 25 de mayo de 2011


Me levanto. Vuelvo a levantarme.... Misma mierda
Intento encontrar razones para un maldito engaño
para contarme un cuento y creérmelo.
Busco pero no encuentro
Enfermedad del alma
Cansancio del sinsentido
Misma mierda
Mediocridad, ausencia de belleza
¿Existe otra cosa?
¿Existe otra cosa que no sea inventada?!!!!!!
¿Existe otra cosa que no sea un puto espejismo?
¿Existe algo real?
Dios!!, siento cómo pierdo la esperanza...
y cómo, sin motivos,
me muevo por impulsos, aspirinas momentáneas
con efectos cada vez más cortos
que no curan esta jodida Soledad.






martes, 17 de mayo de 2011

Cadenas

Hace un tiempo hice una performance. No sabía qué coño hacer, me agobié y hasta el último momento no me decidí.
La hice, pasó y yo no me quedé contenta en ese momento.
Hoy miro hacia atrás y creo que dije más de lo que me proponía.
Me presenté encadenada, rodeada de frases que dibujaban mi entorno, el deber ser, el vivir cumpliendo expectativas en una vida que ya sabes que no es la que quieres.
Me presenté encadenada y tiré la llave. Esperando que alguien viniese a soltar esas "cadenas".
Esperando.......
Tengo las cadenas, tengo la llave y ya no quiero esperar a que nadie venga a soltarme.

Gaseosas

Forrest Gump decía que la vida era como una caja de bombones, pues yo me siento como una botella de gaseosa agitada y a punto de explotar.

domingo, 8 de mayo de 2011

De adultos


Un amigo mío dice que se está haciendo adulto. No ha sido un proceso paulatino y poco a poco, más bien un cambio brusco.
De repente, dice que ha decidido hacerse adulto. Y yo no sé porqué, pero me apena escucharlo y me acuerdo del poema de Gilgamesh atravesando el Desfiladero de la Muerte, y de la Vida, pienso también, ahora que acabo de entenderlo.
¡Qué significa ser adulto?
Uff........ no sé la causa pero no me gusta, no me gusta.
Adulto= tristeza y seriedad..... falta de magia y risas.
¿Por qué no pensaremos "He decidido ser un hombre libre y responsable de mi vida?"?
Demasiado pedir.
Adulto=convergente

El refu

Me gustaría pasar la noche del viernes en la casita de abajo, en mi refu, hacerme unos spaguettis con ajo, guindilla y mucho parmesano y comérmelos tranquilamente mientras veo un capítulo de Sherlock Holmes.
Compré la casita, el refu, hace unos años. No me lo pensé dos veces, dije que sí nada más entrar y sentir que la gente que había vivido allí había sido feliz.
¿Seguirá sintiéndose lo mismo si alguien extraño entrase ahora?
Es una casa pequeña, de unos 50 m2, pero para mí era (y es) un palacio, mi palacio. La pinté toda de blanco, paredes, ventanas, los muebles de la cocina y puse geranios de colores en las ventanas. Aunque luego, por cierto estado de gilipollez y ganas de agradar, los quité.
Y dejé de ver flores a través del cristal.
Hace un tiempo estoy volviendo al refu poco a poco.
Cuando compramos los pisos de arriba, que estaban unidos y eran más grandes y más modernos, el refu, a pesar de estar el desván, se llenó de cajas y de trastos. Casi como una metáfora de una parte de mí.
A pesar de lo importante que era para mí, nunca encontraba tiempo de ordenarlo, limpiarlo y seguir construyéndolo. Digo esto, porque cuando era pequeña, leí la casa de los espíritus y me fascinó la idea de ir construyendo una casa a lo largo de la vida como hacia Clara.
Nunca he querido una casa para enseñar...., deseo, necesito..., mi casa, un hogar, con su olor, sus rincones, con esa ventana que no cierra bien y esas barandillas viejas que quedan la mar de chulas cuando las pintas.
Poco a poco estoy volviendo al refu.
El otro día, entes de irme de viaje, lo ordené y le pegué por fin una buena limpieza. Encontré una buena excusa: a Ulises le gusta estar allí, creo que se encuentra más seguro... mira que es listo el jodío.
Allí también están todos mis libros (tengo que encontrarles un hueco a los del desván) y los echo de menos. Echo de menos pasarme la tarde leyendo hasta que casi te quedas ciego porque hace rato que se escondió el sol.

Leer es un ritual sagrado, necesito mi tiempo, mi espacio..... El nirvana del leer es para mí después de comer, en esas horillas relajadas, con un café con leche a mano, la música que el libro haya escogido (porque cada libro tiene su preferida), silencio y tiempo....

Y a viajar......
Un buen libro te atrapa, cada vez que lo abres se vuelve tu mundo, el alrededor desaparece...
Y tú te vas... , te vas a la cocina de una casa de pueblo del Piamonte, a una lavandería de Shinjuku o a la biblioteca de una abadía de hace seis siglos.
Es increíble..... sientes el frío, el hambre, los besos, los olores de un cocido, lloras, ríes..... Echas de menos a los que viven en esas páginas y que son ya tus amigos. Cuando estás llegando al final lees más despacio, retrasas la despedida, no la quieres, te gustaría seguir sabiendo cómo reconstruye Yambo su memoria,
.... ¿Qué pasará el día que cierres el libro? ¿....Seguirán viviendo las historias en los libros cerrados?
A veces pienso que sí.
Y pasado el tiempo vuelvo a buscar a unos y a otros y me susurran cosas diferentes a lo que me dijeron hace unos años. Envejecen. Pasa el tiempo y cambiamos, los que viven en los libros y yo.

viernes, 29 de abril de 2011

Cocinando...

Una de las cosas que más me gusta hacer es cocinar.... diría más, convertirme de vez en cuando en maruja total.

Voy a la compra bien temprano, escojo unos tomates maduros para la salsa, examino los ojos de la merluza a ver si están hundidos o no, dudo si comprar unos boquerones para hacer zepelines, hablo con unos y con otros...., llego a casa, me planto el delantal, enciendo la radio y ..... empiezo a cocinar....


Poco a poco toda la casa se va impregnando de los aromas de la cebolla frita con el pimiento verde. Voy cortando el tomate en dados pequeños para que se deshaga bien, esperando el momento para echarlo a la tartera con un chorrito de brandy, una pizca de orégano, tomillo, albahaca, un pellizco de azúcar y un poquico de canela (ssss......ése es el secreto). Me inclino sobre la cazuela, cierro los ojos y lo huelo...mmmm, qué hambre!. Lo pruebo chupándome el dedo, para ver cómo está de sal y decido ponerle media pastilla de avecrem. En la radio suena Brasiiiil, lalalalalalá y meneo el culo. Algunas burbujas, de ésas que hacen chupchup y salpican, empiezan a aparecer en la salsa, que se va poniendo de un color rojo oscuro. Ulises duerme en su cama al lado del balcón. Miro el horno para comprobar si el bizcocho de zanahorias por fin sube, le clavo un palo de brocheta a ver si ya sale limpio y fffffff.........un olor dulce y cálido me envuelve..... La lavadora acaba, huele a suavizante por todos los rincones....


Y la magia aparece, y la casa se convierte en un hogar... Los olores, el sonido de la radio mezclado con el chupchup de la salsa, el delantal con alguna que otra mancha y el paño de cocina colgando del hombro derecho, los suspiros de Ulises durmiendo a pata suelta....


Entonces me siento feliz, me imagino de abuela, pasando tardes enteras preparando pasteles, manchada de harina y mermelada de albaricoque, disfrazada de pirata con mis nietos, porque claro!, es absolutamente necesario llevar puesto un pañuelo de calaveras en la cabeza, un fajín colorao y hacer la danza de la pata de palo, para que la tarta sea mágica y así, por la noche, cuando nos quedemos durmiendo, poder volar e ir a la Isla Tortuga a saludar a Peter Pan.


Un día de éstos!


De disfraces en un día normal de no-carnaval

Me gustan los jerseys de cuello alto, especialmente los negros. Un amigo dice que me dan un aire muy neoyorquino, jajaja.

Desde que me lo comentó, cada vez que me pongo uno, me siento como un personaje recién salido de una peli de Woody Allen, de ésos que van en plan cultureta perdío, con mi pelo corto, mi jersey de cuello alto de lana, rematao con un pantalón de pinzas para llevar las manos en los bolsillos y poner cara de interesante. Y ya, si me pongo la americana de cuero negro de mi padre cuando iba a la universidad, y un libro raro debajo el brazo.... pa qué más? Voy por la calle que lo veo todo en blanco y negro y con humo, como en Manhattan, pensando que soy un aspirante a escritor en busca de un editor.

Días normales de no-carnaval.


jueves, 28 de abril de 2011

Revelaciones

A veces tengo lo que yo llamo “revelaciones”. Son esas cuestiones a las que les llevas dando cien mil vueltas desde hace un montón de tiempo y, de repente, sin estar pensando en ellas conscientemente, se presenta la solución o el camino ante tus ojos.


Bien, pues hace poco he tenido una. Los que más o menos me conocéis sabéis que, de vez en cuando, me dan “pájaras”, estados de tristeza o desánimo en los que me cuestiono todo lo que tengo a mi alrededor, en plan “¿Qué coño estoy haciendo con mi vida? ¿Es esto lo que quiero?”.


Normalmente, el detonante suele ser un sentimiento de profunda soledad existencial, como individuo, y una necesidad de sentirme parte de algo más. Cuando identifiqué esta chispa me puse a pensar en ello y el otro día, mientras hacía una ensalada, tuve la “revelación”, que seguro que a muchos os parecerá de lo más obvio, pero a mí es que me cuesta un poquico más.


Creo que desde que somos pequeños se fomenta el individualismo, la autonomía, la independencia.... (¿educamos bien a nuestros niños?), no se fomenta el pedir ayuda, el no saber, el no poder, el necesitar de la colaboración de los demás. El sistema está montado de manera que cada uno de nosotros ha de funcionar de forma independiente y en competencia con el otro, los individuos a los que más se premia son aquellos que se presentan como autosuficientes e independientes del conjunto. El hacer cuanta mayor cantidad de cosas solo, el vivir solo, el mostrar un desapego emocional respecto al resto de personas son cualidades que se alimentan desde que somos hombrecitos. Estar solo y no depender de nadie es el objetivo a cumplir.

"Si quieres puedes", nos dicen. La responsabilidad se sitúa fundamentalmente en un plano individual, de manera que cada uno es responsable/culpable de su propio fracaso o éxito en todos los niveles de la vida, desde el más trivial al más trascendente, como la búsqueda de la felicidad. Valoramos a los demás según unos criterios rígidos y convencidos de que si uno no es capaz de conseguir algo es porque no le da la gana. No nos damos cuenta de que esta ligereza de juicio opera también en contra nuestra, respecto tanto a la autoexigencia, como a las exigencias sociales, con las que los demás valorarán el echarnos o no una mano cuando lo necesitemos. ( y lo necesitaremos). Y sobretodo, no nos planteamos que quizás nosotros, todos, tengamos algo que ver en el itinerario vital e individual de los individuos, que las formas que adoptamos como sociedad condicionan las capacidades y posibilidades a nivel personal. Nos sacudimos de encima la responsabilidad colectiva, no nos interesa.


¿Nos hace felices entonces esta exacerbación de la independencia? Creo que no, y aquí comenzó la revelación: Yo no quiero estar sola, es más, necesito de los demás para sentirme plena y feliz.


Hay una película preciosa, Hacia rutas salvajes, que ilustra muy bien lo que quiero decir. El protagonista se va solo, se aleja de los demás, buscando la chispa de la vida, la razón de su existir, vaya. Tiene un montón de experiencias, conoce a muchísima gente, pero su objetivo final es alejarse del mundo, que está algo corrompido, y disfrutar de lo que para él representaba la belleza pura, que era la naturaleza salvaje. Llega allí, al lugar soñado, a un lugar prístino y natural, sin ningún hombre alrededor, y entonces se da cuenta de que tanta belleza no tiene sentido, que no es tal, si no se comparte.


Las percepciones, las sensaciones, se generan dentro de nosotros mismos, descubrimos el mundo a través de nuestros ojos, de nuestra piel... pero lo disfrutamos cuando lo compartimos. Creo que ésa es la felicidad más plena, la que se experimenta al compartir, al coincidir con un igual en un trozo de vida.

Por otra parte, y siguiendo con la “revelación”, creo que existe la co-dependencia. No somos pequeños seres aislados unos de otros, el Otro no es alguien con el que no tenemos nada que ver y ante el que disimular cualquier carencia, no tenemos que ser pequeños dioses capaces de resolver todo nosotros solos...

Qué coño! reniego de esas ideas absurdas! Somos personicas, normales y corrientes, cada uno de nosotros único, irrepetible y, por otra parte, igual al de al lado. Necesito de ti y de ti y de ti, y de ti también y ya no siento esa chorrada de ser absolutamente independiente y capaz, que me llevaba de cabeza.

El mundo no es nada si no se comparte!. ¡Me declaro absolutamente co-dependiente de todos vosotros!

Así que mil gracias a todos por estar ahí, os necesito!


Especiales gracias a Axel.


sábado, 23 de abril de 2011

Modelos

- Estoy triste.
- Lo sé. ¿Un mal día?
- Sí.
- ¿Quieres hablar de ello?
- No.
- Ven....



- Estoy enfadada.
- Ya. ¿Te apetece hablar?
- No lo sé.
- ¿Te cuento lo que me ha pasado esta mañana? Es gracioso....
- Vale, :)

martes, 19 de abril de 2011

De viajes


En El cielo protector, John Malkovich distinguía entre turista y viajero. Entre otras cosas, decía que éste último nunca está seguro de si va a volver.

Creo que hay personas que estamos en permanente viaje. ¿Hacia dónde? Ni idea.... ¿o, sí? ...... quizás en busca de ese alguien que nos gustaría ser.
Aunque también hay viajes de evasión... (por no decir huida, jeje): viajes que te inventas, que sueñas y a los que, además, te vas con quien te da la gana; viajes con libros o con música. Momentos en los que te vas...., abandonas tu chicha y tus huesos acostados en el sofá, y tu cabeza ...tururúuuuu... se desplaza allá donde le apetece.

Y están los viajes en los que te desplazas realmente, como éste.

Razones por las que de vez en cuando me voy:

- El trayecto: Es una especie de stand by de ti mismo, un descanso de quien eres en tu rutina. Durante el tiempo que dura el desplazamiento no eres más que un cuerpo en movimiento, en espera... te abandonas a no pensar pues no hay nada que decidir, sabes de dónde vienes, adónde vas y que en ese entorno eres quien dice el papel que eres. Mmmm..... es delicioso, qué descanso, oye!

- Lo que los americanos llamarían..... little re-birth: Cada vez que cierro la puerta de casa por unos días, me reinvento. Es como si, por un tiempo, asomase la cabeza a otro cuento (me ha dao por los cuentos últimamente), diese un salto y me plantase en medio de un nuevo escenario, sin expectativas, sin roles, sin un deber ser. Qué sensación de ligereza!.

- La vuelta a casa, ésa que digo que nunca sé si voy a hacer pero que siempre hago. Volver con Ulises, con mis libros, con mis recuerdos y con alguna que otra esperanza renovada. A veces vuelvo con enorme pena, porque dejo una parte de mí atrás, un hogar... esa tienda donde compraba el queso, los amigos al otro lado del mundo, ese cielo color salmón, aquel bar de jazz con esa terracita escondida o los bocatas de arenque ahumado más ricos del mundo.
Pero, sobretodo, vuelvo sabiendo que me puedo volver a ir.

lunes, 18 de abril de 2011

¿Algo en común? Nuestros miedos

Vaya, hay algo en mí que continúa resistiéndose a la pérdida de la esperanza, aunque no sea más que una forma de jugar y entretenerse. Además, había dejado de lado mi postura de "vamos a plantearnos la vida desde una perspectiva que no sea la económica" y que necesito volver a retomar. De modo que juguemos un rato.....

Si admitimos la tesis de que la principal motivación del Hombre es la acumulación, ¿no deberíamos preguntarnos por qué y para qué?
¿Qué se persigue al acumular dinero y poder muy por encima de las posibilidades reales de disfrutarlo en esta vida? ¿A qué demonios puede responder este comportamiento?
Un día me dió por pensar que no es éste un comportamiento racional, aunque se presente bajo esta apariencia, sino que debe de responder a una pulsión, a un miedo, a un instinto.... ¿al miedo a morir?.
La acumulación es una manera de proyectar la existencia a un futuro, pues no se acumula para hoy, que ya no se necesita, si no para un mañana, un mañana que no existe realmente.
El que acumula capital, poder, seguridad... habita un tiempo futuro de posibilidades o necesidades. Pero no el hoy, que es un tiempo de sentir. (¿Cuánta gente habitará el hoy?). Quizás el que acumula persiga hallar la inmortalidad; Vivir?, no, habitar permanentemente un futuro.


domingo, 17 de abril de 2011

Hombre durmiendo?

Fantasma del futuro

La pérdida de esperanza

Ya está, se me perdió definitivamente, costaba un poco decirlo pero hay que asumirlo....me he hecho mayor y ahora sólo aspiro a jugar y entretenerme.

sábado, 16 de abril de 2011

y un día pensé que lo sabía todo
que no podía aprender
que no podía cambiar.
Que la magia ya no era posible.

Y envejecí

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